June 06, 2013

No sé muy bien cómo continuar esta carta. Cómo ir más allá de estas oraciones, digamos. Siempre me pasa, ¿te has dado cuenta? Empiezo bien, con decisión, energía y trayectoria, pero de pronto, en algún momento y por alguna razón
Siempre me pasa, en especial cuando estoy contigo. Y cuando pasa, siempre me pregunto cuál sería la mejor manera de señalar esos silencios en una carta. Son silencios especiales y por eso he decidido distinguirlos de los demás, pero aún no sé cómo, al menos no del todo. 
Sé que no merecen ser marcados con comas, puntos, o su espesa y viscosa combinación, pues aunque siempre dan lugar a pausas de duración variable, los míos son silencios involuntarios que rebanan oraciones de manera más bien antiestética, torpe y confusa, y por lo tanto aquellos símbolos tan precisos y elocuentes simplemente no merecen el privilegio de indicarlos. Ni hablar de los asquerosos puntos suspensivos que nunca terminan, que nunca empiezan y que nunca 
Parece que una buena manera es dejar la oración incompleta sin un carajo de signo de puntuación al final, y comenzar la siguiente en la línea inmediata. Es un buen método en tanto que, al leer el texto a velocidad normal, esos finales inconclusos de hecho suenan como yo hablando: Ritmo, ritmo, ritmo y de pronto ¡paf!, no hay nada más qué decir, ¡paf!, la interrupción justo cuando menos se espera, justo cuando suena tan rara, cuando todo iba tan bien. ¡Paf!, "¿por qué diablos no termina la idea?" Me gusta pensar que sueno como Dream Theater o Symphony X, o como ese maldito genio Gershwin pero eso ya es demasiado. Lo cierto es que los compases irregulares y las secuencias arrítmicas me vuelven loco pero por supuesto eso no tiene nada qué ver con la costumbre de cortar de tajo la idea que tan fluídamente había conseguido colarse a la conversación. Lo cierto es que la manía obedece a algo más irresistible, a esa tentación de pensar por abajo del agua, como pez, pero con el cráneo opaco.
Nunca he intentado escribir lo que pasa cuando otra idea aparece de repente y, por pensarla, abruptamente dejo de decir lo que decía. Imagino que sería simplemente imposible, sobre todo si lo hago siempre que aquéllo pasa. Aunque, siendo honesto, no se me ocurre mejor uso a los paréntesis, y mira que hay ejemplos verdaderamente brillantes que le hacen a uno pensar que no importa cuánto (aunque sí importa, de hecho sí importa porque si no importara (¿hay algo mejor que un contrafactual en este mundo?) entonces media novela podría ir en paréntesis y quiero ver que alguien se atreva (media novela o más bien una completa, otra completa, porque la original ahí está... sería como una continuación, sí... qué mejor continuación de un libro que las partes de la misma historia que no se contaron. Ojo: no es otra historia, no es lo que pasó después o lo que pasó antes, es lo que pasó cuando la primera pero que no se dijo porque sólo podía decirse con paréntesis muy largos y muy confusos y quién va a andar leyendo una novela con paréntesis si (¿tú la leerías?) (quizá en un cuento no sea tan mala idea, en tanto brevedad y esas cosas)), quizá por eso es más fácil encontrar ejemplos musicales, si uno se pone flexible y asume los paréntesis como silencios. Porque el silencio de un paréntesis no es igual al de cualquier otro signo, porque nunca sabes qué vendrá dentro del siguiente: ¿una aclaración corta, una cifra, un párrafo completo, la descripción de tales siglas? Un paréntesis (y quizá también (después de todo) esos malditos puntos suspensivos) te lo puedes tomar con calma, explorarlo y disfrutarlo, sobre todo si no conoces al autor y no sabes qué viene después, y lo mismo pasa cuando escuchas algo nuevo: pum, pum, pumpum, (silencio), pumpum, (silencio), pum, pum, (silencio), pum, (silencio), pumpum, (silencio), pum, pum, pumpum, pum, (silencio) (¿has escuchado a Dream Theater (¡y ahí saco los audífonos y pongo "Breaking All Illusions (instrumental)"! (Y cuando dices que te gusta, "Build Me Up, Break Me Down" (siempre imagino que la toco para ti, por alguna razón siento que la conoces; la tienes que conocer (¿viste como es leeeento el punto y coma?))))? Deberías, creo. En realidad sólo me gusta pensar que te gustaría. Me pregunto si compartes la fascinación por lo accidentado, pero al margen de si te gusta, seguro lo entiendes. Me pregunto si algún día tocaremos juntos (si algún día estaremos juntos, en el sentido (es tu pelo, tu hermoso cabello, lo que tengo en la cabeza todo el día... y tu risa coqueta... pero sobre todo la ligereza con la que andas por la vida, esa manera de caminar que da la impresión de que este mundo es simplemente muy pequeño, o muy poco, o muy sencillo para ti, muy simple y aburrido, y esa facilidad para manejarte, para darle vuelta y media en un abrir y cerrar de ojos, para fulminar como rayo a quién se te ponga en frente porque qué otra cosa podrías hacer con tanto encanto y tanto misterio, y tanto cabello tan fabuloso como el tuyo)), aunque no te imagino cantando aquellas canciones asquerosas y graves cuya guitarra suena tan maldita sea chingona. Parece que no, que lo mejor será aprender un poco de arpegios y acordes y esas cosas francamente aburridas para acompañar a Sheryl Crow, A. Corr o Dolores O'Riordan (let's play "Linger"), y valdrá la pena. Valdría, you know... (Would it? (Siempre me he preguntado si la duda te molesta... mera curiosidad de gato.) I'm sure it would. (Then what? Then, let's play... let me hear your voice, let me taste your breath, and smell your sweat. Take me to the place where you go, where nobody knows if it's night or day.))))

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