La jacaranda del Edén se veía hermosa. ¿Recuerdas cómo se veía? Desde lejos parecía un hongo ponsoñozo y tal vez letal, aunque lo suficientemente atractivo como para tenernos cerca antes que tarde. Y antes que tarde no sólo se mostró como la inofensiva jacaranda que era sino incluso más bella. Teorizamos que el chaparrón recién apagado sin duda habría tenido alguna pata metida en la composición de tan inusual cuadro, lo mismo añaniendo peso extra a las flores y facilitando así su caída en grandes cantidades, que volviendo a los colores de aquéllas y al del pasto más vivos y brillantes que usualmente. El sol cubría la escena por completo y al mismo tiempo la alfombra morada mostraba una densidad elevada y en aumento constante. El árbol regalaba miles de hojas, pero no había nadie interesado en aceptarlas.
¿Recuerdas a aquella chica que hace poco más de un mes dijo esperar a que aquél árbol le regalase una flor? ¿Recuerdas que aquella tarde nadie regaló nada a nadie? ¿Recuerdas que el acto te pareció un intento estúpido para llamar tu atención? Porque sabías que tal era el objetivo de aquella intervención porque no podía haber otro. Cierto: quizá aquél que iba a su lado era el blanco principal, ¿pero qué chica no conoce los alcances radiales de sus propios ataques? Pensamos que la chica hubiera sido feliz bajo la lluvia de flores moradas pero de inmediato nos dimos cuenta del error. Aquella chica no sería feliz aquí porque no estaba interesada en flores, ni en regalos. Mucho menos en regalos de flores, o en árboles.
Have you ever seen the rain?, preguntaste, porque no me di cuenta de que cantabas hasta que el inicio de mi respuesta ya se asomaba torpemente entre mis labios. Coming down on a sunny day, cantaste, y olvidaste la línea siguiente pero seguiste con la siguiente, sun is cold and rain is hard. Pero entonces te detuviste de golpe y preguntaste si pensaba en el jardín, si lo recordaba. Y yo respondí que no aunque el jardín estaba más vivo que nunca. Like a splinter in my mind... But this time the feeling won't take me anywhere because there's no feeling at all. Sólo quedan el recuerdo y un par de recortes doblados y empolvados pudriéndose lentamente en el cajón del armario.