En general, estoy triste, ¿por qué no decirlo? ¿Por qué no admitirlo? ¿Es tan difícil aceptar que, después de todo, la vida, el destino, el azar o Dios, o todos, si es que hay diferencias, han conseguido colocar en mi camino algunos obstáculos que, a la larga, me han hecho sentir que... ¿que qué? ¿Cómo es la tristeza, si no triste?
Es difícil lidiar con la idea de estar aquí. Se ha vuelto escurridiza: mientras se mantiene en la parte de atrás de la cabeza, dónde sólo llama la atención sin acaparar por completo mis pensamientos, resulta divertida y hasta hace cosquillas, pero apenas me propongo avanzar un poco más y dedicarlo un tanto de seriedad extra, escapa cual arena de las manos y seguirle la pista resulta imposible.
Noche de cartas, cerveza, cigarros y música. Poco a poco mejoramos: jugamos lento, subimos la apuesta desde el deal, hacemos continuación y foldeamos los pares altos de vez en cuando.