October 14, 2013

El escritorio, la cama, el ropero; los libreros, el buró, ese mueble que nunca he podido nombrar; todo perfectamente dispuesto, el orden permeando cada rincón, cada esquina de este cuarto puntiagudo; cada eje completamente recto, cada pelusa impecablemente alineada; y las persianas verticales, en paralelismo eterno, siempre entre nosotros, siempre entre mi aliento y el vidrio; el vidrio siempre entre nosotros y la calle.
Querido gato blanco,

Me pregunto dónde te has metido, tanto hace que no sé de ti. La última vez que te vi estabas tan tranquilo en tu rincón y tan tranquilo te quedaste tanto tiempo, tan blanco y tan suave parecías dispuesto a pasar la tarde entera al lado de la ventana, acurrucado bajo el rayo del sol. Te levantaste una vez y saliste del cuarto a estirar las piernas, tomar un poco de aire y quizá mascar algún pasto, y al poco tiempo regresaste. Lo pensaste dos veces antes de echarte otra vez, pero al final te echaste y tan tranquilo te quedaste. Imaginé que el tiempo en el rincón debía transcurrir tan lento como en el resto del cuarto, y mientras te veía tan quietecito, tan adorable, revolvía la idea de que tan lento el tiempo y pequeño el cuarto, y tan tranquilo y blanco tú, querido gato, no encontraría final esto de pensarte.

October 12, 2013

Disfrutaba la lluvia más que cualquier cosa en el mundo.

1. La lluvia existe, pero nadie sabe por qué existe.
Tenía que haber alguna causa. 
Era claro que tenía que venir del cielo pero parecía estar en ningún lado, o en todos al mismo tiempo. 
Todos odiaban la pregunta causal porque todos tenían una respuesta claramente insatisfactoria, claramente incompleta: Algunos comenzaban por las nubes, otros saltaban hasta las fuerzas gravitatorias; los más atrevidos incluían al sol, a la evaporación, a la condensación y demás eventos encadenados para explicar, si aquello era explicar, el origen y naturaleza de la lluvia. Pero nadie, por complicado el relato que tuviera disponible, parecía resuelto respecto a la pregunta; daba la impresión de que tenía que haber algo más, algún cuento mejor, más terminado, más cuajado, más efectivo y duradero. Lo mejor venía cuando varios intentaban ponerse de acuerdo para frenar la cadena interminable (cual cíclico evento era) de por qués del pequeño: De alguna manera todos los relatos parecían encajar pero no podía decirse que alguien tuviera toda la razón (¿y qué otra proporción importa?) porque los relatos individuales siempre podían ser completados por los del grupo; siempre quedaba más de un inconforme resuelto a enmendar las deficiencias de los cuentos ajenos. 
Por aquel entonces estaba convencido de que tenía que haber un relato verdadero, una historia que fuera copia fiel del proceso, libre de interpretaciones y malentendidos mundanos. Humanos. Pero nunca lo encontré, y nunca se me ocurrió ninguno que me hiciera abandonar la persecusión de la verdad tan elusiva y tentadora.

2. Los charcos son el mejor lugar para rebelarse.
Contra los padres: Porque no importa cuán histéricos los gritos ni cuán severas las amenazas, es un hecho irrefutable que una vez que uno se escabulle del control paterno y alcanza el centro del charco no hay poder en esta tierra que impulse a los padres a perseguirle a uno y sacarlo por la fuerza de la trinchera acuática. Era como estar en el centro, o en la cima; era el lugar más seguro del mundo, el más libre. Daba la impresión de que era eterno: Porque se podía ver cómo la decisión de abandonarlo se formaba dentro de mi cráneo voluntariamente, pura, independiente a los regaños que sonaban tan distantes e inofensivos como de hecho lo eran, y por tanto era yo quien estaba en total control del tiempo, del lugar y de la vida. La fascinación por lo cenotes, charcos majestuosos, no apareció de la nada.
Contra los médicos: Porque a base de persistencia es posible demostrar que no existe relación causal entre el estar en un charco, o en varios, durante horas, y el contraer catarro, o gripa, o gripe, o cualquiera de esas blasfemias de las que culpan los médicos a la lluvia. Los odio desde entonces, por esa y por tantas otras razones. Pero sobre todo por esa: Porque escuchaban el relato causal erróneo de boca de los padres y en lugar de cuestionar las bases epistemológicas del mismo echaban más leña al fuego y lo reforzaban con discusiones idiotas sobre la temperatura corporal, la temperatura medioambiental, los cambios bruscos de temperatura, las mediciones de la temperatura, y demás sarta de estupideces con las que intentaban hacernos creer, en especial a mí, que la lluvia era la causante de las inyecciones dolorosas y el jarabe pestilente. Nunca lo lograron, no podían lograrlo. Porque no es cierto, porque así es el mundo, la lluvia y el catarro, que la primera cause al segundo; no es cierto ni lo será jamás.

3. El mundo se vuelve un lugar más agradable cuando llueve.
O mis sentidos se agudizan, o las propiedades del mundo intensifican; no importa: Todo se percibe mejor mientras llueve, y todavía más inmediatamente después de que termina la lluvia. Y todos parecen reaccionar igual, todos parecen notarlo, pero curiosamente sólo los primos de la edad se atreven a aceptar que no hay cosa más deliciosa en la vida que un ladrillo húmedo. Me pregunto si las plantas se ven más verdes para todos y si para todos es más fácil distinguir sus aromas; cuando llueve huele a pasto en todas partes, y no hay mejor oportunidad para estudiar visualmente las cicatrices de los árboles. O las mías.



October 09, 2013

It's a question about the fucking mechanism, goddamn it, and it's a question that has been there for too long.

Ahora resulta que Mr. Bayes y compañía tenían en la cabeza el maldito problema de la causalidad, y hasta lo mezclaban con Dios. It makes total sense si uno se pone flexible:
a. We know effects have to have causes.
b. We can observe effects.
c. Let's infer causes exist!
A probabilistic God, what a wonderful idea! Me pregunto si vivían más tranquilos entonces: En estos tiempos modernos en los que defender la intervención de Dios en procesos aleatorios se ha vuelto como que imposible a uno no lo queda más que decir que el mundo es azaroso por alguna razón desconocida pero no por obra de una entidad concreta. No hay culpables, pues, y resulta difícil juzgar a cualquier cosa que carezca de identidad. Who to blame, then, when the fucking marble lands on the opposite side of the table?
Hume: we cannot solve the causality question; Bayes: actually we can, and we can solve it using formal tools. Either a fucking genius or a very naïve believer, the fact is that nos hizo un chingao paro bien chingón.
¿Qué se dirá de Pearl en 250 years?


It's a question about the fucking mechanism, goddamn it!

Déjame hacer pendejadas, total. ¿Qué puede pasar? ¿Que no salga? So what?, me podrás decir más tranquilo que no había punto ni razón, que no valía la pena. Pero no lo hagas desde ahora, chingao, no me digas que no nomás así porque sí, o porque no, o por lo que sea que me dices que no. "Ve, haz el experimento, y ves." "Ve, haz el experimento, y me cuentas." "Ve, haz el experimento, y pruebas." Etcétera etcétera.
It's a question about the fucking mechanism, goddamn it; a question about how this works.
It's the question: What's the point of all this? What's the goal?

Eso que le llaman conciencia, eso que es la experiencia y las memorias que me recuerdan que no hay nada me tienen harto; el saber que este mundo con todo y su maravillosa complejidad puede irse a chingar a su madre sin provocar la mínima fluctuación en el universo tan grande. Y tan vacío, siempre tan vacío, chingao. No quiero nada; todo se puede ir al maldito puto carajo.

Basta de atole: vivo en la miseria y me siento miserable porque no soy capaz de conformarme con tan poco. Quiero más, quiero todo, y estoy condenado al callejón sin salida por eso: Porque no importa si es ella o si es la academia o si es la vida: Nada es suficiente, nada puede serlo.

El callejón, maldita sea, otra vez el estúpido callejón. La desesperación, las ganas de gritar, de correr toda la noche con la esperanza de amanecer en algún lugar diferente, perdido; de partir a ciegas esperando olvidar el camino de regreso. Escapar. Huir. Acaso lo único suficiente en este mundo es el dolor.

¿Dónde quedó el "shushurú" y las rutas de viaje que jamás seguí? ¿Adónde fui a parar cuando decidí que esta vida había que vivirla en serio? ¿Aquí? ¿Así? ¿Esto es todo lo que conseguí después de todos estos años? ¿Qué pasó con eso del eterno retorno? ¿No estaba decidido que la levedad y el peso no tendrían por qué ser opuestos?

¿Es tan difícil verlo? ¿Es tan difícil entenderlo? ¿Es tan difícil tolerarlo?

Nunca he sabido si la prisión verdadera está delimitada por el cráneo o por tantas paredes por todos lados. Tantos estúpidos cubos, tantos cuadros.
Nunca he sabido cómo romperla, cómo escapar; hace mucho que no me siento libre.

Y necesito libertad, necesito saber que no hay barreras porque de lo contrario nada importa, porque de lo contrario da lo mismo aquí y ahora que en la luna o en marte dentro de ochenta años, lo mismo pensar que vegetar drogado, lo mismo guardar esperanza que rendirme de una vez. Y no quiero, no puedo redirme porque entonces nada ha valido la pena, nada tiene sentido y no somos otra cosa que bichos insignificantes en un planeta que camina sin sentido hacia su irremediable final.

Y cuando no hay a qué asirse, cuando el callejón llama otra vez, cuando parece que ni la lluvia servirá de consuelo, caray: Cómo te necesito, cómo te extraño.












October 02, 2013

Blood is thicker than water

Does anybody in this table understand that we have a problem here? Does anyone realize that our life is pointless and insignificant? Do you guys see that we're going nowhere, that there's no direction, that we are fucking stuck?
It's in our blood: ese gesto y la ira que refleja, la ira que no puedes controlar pero tampoco escupir violentamente, como deberías. Te hace mover la cabeza y entonar los ojos así, y la cabeza y los ojos te delatan y sé que te das cuenta como yo, cuando ya es demasiado tarde, cuando ya no se puede ocultar, cuando te ha ganado de nuevo; cuando la compostura tan codiciada ha desaparecido y en su lugar sólo queda un intento patético por encontrarla como buscando a gatas por encima de la mesa, entre los platos, bajo la tortilla, en la mirada despreocupada e indiferente de los demás.
I love you guys, or at least I think I do, but I cannot tolerate your company no more. It's the fear of feeling that there's no escape, no exit; the fear that comes every single time you speak, you eat, you sleep with me as witness. Son las ganas de pedir "please, don't talk about anything stupid, not today... please" cada vez que nos sentamos a la mesa, las ganas de gritarles que me dejen en paz cada vez que me llaman a comer con los mismos gritos de hace quice años, las ganas de ignorarlos cínicamente cada que insisten, siempre con las mismas palabras, siempre en el mismo maldito tono lastimero, siempre siguiendo ese puto orden en la enumeración de cereales disponibles en la mesa, que coma más, que coma mejor, que coma rápido o que coma lento... que coma algo. Me quiero comer el mundo, carajo, pero no pueden entenderlo.
It's in our blood pero me niego a aceptarlo. Me niego a rendirme. Aunque los envidio y sigo sin entender cómo diablos lo hacen: ¿Cómo siguen así, cómo disfrutan todo esto que es nada? ¿Cómo hacen para no aburrirse, o cómo para no morir de aburrimiento? ¿Cómo continúan, adónde? ¿Y para qué? ¿Cómo hacen para no preguntarse nada de esto, o para ignorar la pregunta? ¿Cómo hacen para no matarse, cómo para no odiarse cada que se ven al espejo en el mismo cuarto todas las mañanas, y todas las tardes, y todas las noches?
It's in our blood, y por ello debo inyectarme agua. Gotta escape now that it's still possible, now that I haven't developed the slightest pleasure for sundays' meeting nor for that damned tree in our yard. Now, that the room, the kitchen and the couch stink as ever, and that I haven't lost el olfato todavía.