Imagínate que justo en este momento está pasando por encima de nosotros uno de esos satélites que andan tomando fotos y videos del mundo a todas horas, y nos enfoca. Nos toma en video como parte de su rutina, y después el archivo es agregado a una de esas bases de datos internacionales. Un día que algún usuario ocioso nos encuentra, le parecemos graciosos y decide hacer una presentación y subirla a internet. Al principio sólo la ven tres o cuatro de los amigos de aquel anónimo impertinente, pero con el tiempo se empieza a difundir y pronto se convierte en uno de los videos más vistos del país gracias a un forward masivo de esos que llegan a todos los que tengan una cuenta de correo electrónico.
El asunto alcanza tal fama que todos nuestros cercanos lo ven, y a pesar de la cara difuminada nos reconocen por la ropa y la escena. Inevitablemente llega a nuestros padres, justo para el tiempo en que el video ha alcanzado en fama a de la La Caída de Edgar. Nos convertimos en estrellas de la noche a la mañana rodeados por el ambiente de caos correspondiente.
Después de algunas entrevistas en TV, a algún productor de Emperador se le ocurre que sería buena idea ponernos en la típica escena de los guardias, y faltos de dinero decidimos tomar parte.
Policías: -A ver jóvenes, no pueden estar aquí.
Nosotros: -¡Guardias!
Guardias: -¡Ordene Emperador!