September 26, 2010

¡Guardias!

Imagínate que justo en este momento está pasando por encima de nosotros uno de esos satélites que andan tomando fotos y videos del mundo a todas horas, y nos enfoca. Nos toma en video como parte de su rutina, y después el archivo es agregado a una de esas bases de datos internacionales. Un día que algún usuario ocioso nos encuentra, le parecemos graciosos y decide hacer una presentación y subirla a internet. Al principio sólo la ven tres o cuatro de los amigos de aquel anónimo impertinente, pero con el tiempo se empieza a difundir y pronto se convierte en uno de los videos más vistos del país gracias a un forward masivo de esos que llegan a todos los que tengan una cuenta de correo electrónico.
El asunto alcanza tal fama que todos nuestros cercanos lo ven, y a pesar de la cara difuminada nos reconocen por la ropa y la escena. Inevitablemente llega a nuestros padres, justo para el tiempo en que el video ha alcanzado en fama a de la La Caída de Edgar. Nos convertimos en estrellas de la noche a la mañana rodeados por el ambiente de caos correspondiente.
Después de algunas entrevistas en TV, a algún productor de Emperador se le ocurre que sería buena idea ponernos en la típica escena de los guardias, y faltos de dinero decidimos tomar parte.

Policías: -A ver jóvenes, no pueden estar aquí.
Nosotros: -¡Guardias!
Guardias: -¡Ordene Emperador!


September 24, 2010

Te das cuenta de que no hay algo que va mal, sino que son miles los huecos y los problemas a los que valdría dedicar la vida.

Comprendes que eres parte del mundo y poco a poco comienzas a pensar a escala global, pero sintiéndote diminuto.

Tuviste la fortuna de echar un vistazo a la historia; te sientes más pequeño todavía.

Pero de pronto, cuando después de algunos periódicos y revistas, libros, artículos, reportajes, entrevistas, programas de radio y televisión, y algunas clases y charlas con maestros, compañeros y amigos, un par de piezas que antes se antojaban distantes e inconexas hacen un "clic" repentino y ensamblan, entiendes que puedes aprender, como tantos otros han hecho, y nace en ti la esperanza y el deseo insaciable de continuar buscando conexiones, ya para solucionar alguno, ya para que alguien más lo haga.

September 15, 2010

El gato encerrado

Últimamente da la impresión de que aquí hay gato encerrado.

Por un lado he terminado enamorándome de ti. ¿Y qué quiere decir? Quiere decir que, aparte de quererte como loco y pensarte todo el día, gasto mis tardes, mañanas y noches ideando la manera de descifrar el acertijo y hallar al fin la ruta a tu confianza y corazón. Pienso en cosas interesantes para platicar o en chistes idiotas que nunca me animo a contarte, intento sorprenderte lo mismo con las noticias de la mañana que con el último dato posmoderno hallado en la red, y no pierdo oportunidad para imaginar cómo sería todo si algún día hallara la fórmula correcta y, cual Arquímedes contemporáneo, tuviera al fin razón suficiente para gritar un estruendoso "¡eureka!" en medio de la ducha matutina. Todo con el único propósito de que tu compañía nunca termine, porque ya no basta verte diario, ya te extraño tan pronto nos despedimos. Y no importa tampoco cuán largo haya sido nuestro último encuentro o agotadora la discusión, siempre quiero más.
Vivo con ganas de ti, y añoro estar contigo cada instante que trascurre.

Pero por el otro, poco a poco comienzo a sentir que me encuentro solo y dentro de un callejón sin salida. Si bien nunca fueron claras, ahora tus intenciones son prácticamente indescifrables, y por más seso que queme y atención que ponga, ha llegado el punto en el que debo admitir que no tengo ni idea de qué quieres conmigo, si acaso quieres algo. En medio de tal incertidumbre es difícil decidir qué hacer, porque si bien el cariño que por ti siento me impulsa a continuar buscando aquellas respuestas con la panza llena de mariposas, o de luciérnagas, el miedo a perderlo funciona en sentido contrario, y hasta ahora ha conseguido frenarme y hacerme contener la pregunta fundamental en cualquiera de sus posibles modalidades.

El gato está encerrado, como podrás darte cuenta, y al parecer todavía no encuentra la palanca que lo ha de liberar. El gato se sabe encerrado, como buen gato que ha estado fuera de la caja en otras ocasiones, y lleva tanto tiempo así que comienza a hartarse del encierro. Pero eso no importa porque su condición de prisionero obedece a razones que se encuentran más allá de su voluntad, de lo contrario no tendría caso llamarle encierro, y así el hartazgo continúe, el gato está condenado a morir dentro a menos que encuentre la palanca y la mueva en la dirección correcta.

¿Pero por qué no encuentra el gato la palanca? ¿Porque no ha buscado suficiente, o porque simplemente no existe?

September 10, 2010

No puedo hablar.
No puedo escribir.
Ya no hay muchas certezas a las que valga la pena dedicar algunas líneas.

No sé gran cosa.

Puedo caminar.
Me gusta caminar.

Todavía no hay certezas que valgan la pena.

Y las únicas que se asoman próximamente probables amenazan con retratar mi vida como un cubo de 30 por 30 por 30 (aprox.) dentro del cual una rata blanca palanquea.


Necesito dormir.