Qué molesto resulta andar perdidamente idiota por J sabiendo que no hay oportunidad, y qué triste es saber que no la hay. Y qué incómodo el no poder cesar el deseo a voluntad para continuar con la vida cotidiana que solía ser mejor antes de metérmela en la cabeza y dentro encerrarla. No puedo ya concentrarme a causa de pensarle horas enteras, no descanso de sus recuerdos pese a que estoy cansado de repasarlos con detalle y encono, y ello...
Maldita sea.
Maldita sea, ¡carajo!
Me tenía que enamorar justo ahora, así tan enamorado, con tan pocas esperanzas, fuerzas y ganas de volcar el mundo para dejarlo a tus pies. ¿Por qué, carajo? ¿Por qué es tan difícil?
Putos amores.
Luego la otra remata con su sorpresiva llamada telefónica. ¿Que por fin lo habías comprendido, chamaquito? No me jodas, que después de colgar apenas te aguantaste las lágrimas pujando pa' dentro con cuanto músculo se puede, y con eso todavía alcanzaron a salir unas dos o tres. ¿Que ya estaba todo superado? ¿Que no habría problema al próximo encuentro? ¿Que la vida seguía maravillosa y motivante? Jaja, te vas a la chingada.
La situación está jodida, puteada, podrida, cagada.
Sufre todo lo que puedas, maldito.
No comments:
Post a Comment