No eres tú, soy yo, y tantos fantasmas y demonios que vengo cargando desde que tengo memoria.
Sí: esa fue la despedida. No esperes más, nena, no esperes otra cosa. Se acabó.
No eres tú, es sólo la certeza de que esto simplemente será demasiado, de que no podré aguantarlo. A veces me conozco mejor de lo que quisiera, a veces estoy tan seguro que la vida pierde el chiste… los límites, que les llaman; eso de conocerse a sí mismo, incluyendo lo que hay dentro del cráneo.
Esa fue la despedida. No esperes más, no esperes palabras: date cuenta de que son innecesarias. Acaso todo lo que hay que saber, todo lo que vale la pena conocer, se dice sin decir, está ahí, flota en el aire, y se siente. Se siente claro, preciso, sin ambigüedades ni malentendidos (que sólo aparecen cuando se intenta decir lo indecible), y es suficiente para saber qué hacer, para decidir.
Decidiste.
Decidí.
Subscribe to:
Post Comments (Atom)
No comments:
Post a Comment