October 23, 2012

Resisting everything buy temptation

Lo crucial fue que en algún momento de la noche decidó que era suficiente y se abandonó a los placeres negados durante tanto tiempo. Durante tantos años. Ocurrió en algún punto entre la salida del hotel, el taxi, y el trago de cerveza. Antes de emprender el regreso había decidido que era suficiente. Y quizá lo era.
Conociéndonos, me cuesta trabajo pensar que la decisión no fue causada por una mirada furtiva que descubriera otra una sonrisa linda o un poco de cerveza escurriendo entre la comisura de los labios, quizá un gesto romántico o, por qué no, un guiño atrevidamente lujurioso. Sea cual sea el caso, aquello que encontró al mirar de la forma en que miramos le hizo decidir que era suficiente.
Suficiente control, suficiente rectitud, suficiente vida aburrida, basta.
Y mientras la cerveza obedecía a la gravedad en forma de cuello de botella, ya tenía claro que eso era lo de menos. Que lo otro era lo realmente importante, después de tanto tiempo. Estaría con ella o moriría en el intento. Morir hasta un punto razonable, claro está, pero morir a fin de cuentas. Había decidido que era suficiente.
De la lista de cosas que fueron suficientes aquella noche, la primera fue el alcohol, y fue suficiente para suficientes, aunque eso era lo de menos porque había decidido que era suficiente. Pero aparte el alcohol era suficiente y eso quedaba claro. Y eso era lo de menos. ¿Pero no aumentó la tentación? Estoy seguro de que sí. De que pensó que el alcohol era suficiente para nosotros y para ustedes, pero no lo fue.
La segunda fueron el control y la paciencia, y decidió abandonarlos porque simplemente no podía con ellos. Porque la chica era tan increíble y el asunto se antojaba tan atractivo que simplemente no podía con ellos y decidió abandonarlos. Me pregunto si estaba conciente de que nunca más podría encontrarlos de nuevo, o si el tiempo de camino le ha mostrado que desde luego lo hallaría. Desde luego, eso no importa.
La tercera fue la tentación tan linda, simpática y sucia, tan cercana, tan frecuente. Tantas ideas volando por la cabeza todo el tiempo, tantos recuerdos evocados. Tantas cosas en forma de una sola mujer todo el tiempo, siempre tan cerca. ¿Por qué resistirse más? ¿Qué tengo que perder? ¿Qué puedo ganar? ¿Por qué resistirse más?
Y la cuarta fue el secreto.
Las cosas nunca fueron igual desde entonces. Nunca serán ya igual jamás. Es difícil predecir el cambio que se avecina, pero será grande y nunca más será igual.

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